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jueves, febrero 03, 2011

Sistema Reparto vs Capitalización

Lo tenía pendiente...

El sistema de capitalización individual consiste en que lo que aporta cada uno en su etapa de activo se invierte conforme a determinados criterios de rentabilidad, y cuando se llega a la etapa de pasivo (jubilado) el fondo que se haya constituido se puede transformar en una renta vitalicia o temporal (con criterios actuariales) o incluso cobrar en forma de capital. El gran problema consiste en que el valor de tu pensión dependerá de la situación del mercado y rentabilidad de las inversiones efectuadas, por lo que si te jubilas en un momento de crisis económica ¡mala suerte! No obstante los derechos consolidados (valor del fondo) se consumen siempre ya sea por el pasivo o herederos.

Por el contrario el sistema de reparto determina la pensión y no se condiciona a la evolución de los mercados. Es decir, es un sistema de prestación definida, y cuando se alcanza la etapa de pasivo se calcula la prestación conforme a los criterios vigentes (que no son actuariales).

Esta claro que bajo el sistema de capitalización la prima que cubriría una pensión análoga al sistema de reparto, es muy superior a las aportaciones efectuadas por el sujeto en su etapa de activo.

Desde otra perspectiva, la prestación que resultaría en un sistema de capitalización con una prima equivalente a las aportaciones efectuadas por el sujeto en su etapa de activo (bajo el sistema de reparto), sería muy inferior a la pensión que le quedaría en el sistema de reparto.

¿Por qué? pues principalmente porque cuando se calculan rentas (vitalicias o temporales) se introducen criterios actuariales que tienen en cuenta las tablas de mortalidad del país en cuestión y como las expectativas de vida son mayores en la actualidad (las tablas PERF/M 2000 españolas ya lo contemplan) la renta es menor porque se apuesta por una larga vida... además no nos olvidemos las comisiones de gestión en un sistema de capitalización que minoran la rentabilidad de las inversiones en caso de que sean positivas...

¿Y un sistema de capitalización dentro de la SS? eso ya se ha planteado y muchos expertos opinan que podría provocar un colapso... Hablaremos de eso en un próximo post :)

martes, enero 25, 2011

En las pensiones, el sistema de capitalización es mejor que el de reparto... para algunos.

Ahora mismo siguen diciendo -en todos los debates de radio y TV- que el debate de las pensiones es técnico: hay más personas que viven más años, y por lo tanto hay que trabajar más años y cobrar menos pensión. Porque no podemos subir más las cotizaciones a la Seguridad Social, que ya ahogan a los trabajadores y sobre todo a los empresarios.

La conclusión sería, entonces "a fastidiarse y a vivir menos años de jubilado y con menos cantidad en nuestra vejez". Hagánse a la idea, vamos a vivir peor que nuestros abuelos actuales.

Sin embargo, sorprendentemente entre este mensaje apocalíptico, nos dicen: "entonces habrá que hacer un sistema mixto, con capitalización". A ver, a ver... ¿qué será eso de la capitalización? Pues sistema de capitalización es básicamente que ahorres tu dinero para la jubilación, y que luego lo gastes cuando te jubiles.

Entonces, en vez de destinar una parte de nuestro sueldo a las cotizaciones sociales (que, recuerden, según todos los "analistas" no podemos aumentar) nos dicen que lo destinemos a ese ahorro. Y cuál es la diferencia, ¿por qué este sistema es mejor, si en el fondo disminuye nuestra renta disponible cada mes porque tenemos que ahorrar para la jubilación, igual que hacen las cotizaciones en un sistema de reparto? Pues por qué es mejor en general no lo sé, la verdad, porque nadie ha sabido explicármelo. Lo que está claro es que sí que es mejor para algunos:

- Es mejor para los ricos, que tienen mucho dinero para ahorrar y todos los intereses de ese ahorro van para ellos en el sistema de capitalización. En cambio, en el sistema público, la pensión que van a recibir tiene un máximo, lo que hace que las personas con rentas muy altas reciban proporcionalmente menos de los que han aportado. Los pobres, en cambio, con trabajos con muy poca renta, reciben una renta mayor de la que recibirían con su modesta aportación de cotización. En un sistema privado de capitalización, una persona con un sueldo modesto, que apenas puede ahorrar, recibiría muy poco de pensión.

- Es mejor para los bancos y las compañías de seguros, que son quienes van a gestionar nuestros ahorros en el sistema de capitalización. Lo invertirán con toda su sabiduría, y se llevarán una jugosa comisión de todas las ganancias que nos consigan. Y si no las consiguen, pues mala suerte para nosotros, porque en el fondo es nuestro dinero. Ojo, podemos recibir al jubilarnos menos dinero del que hemos puesto si no gestionan o gestionamos bien nuestros ingresos. Ah, y si quiebra un banco pues nada, a que lo salve el Estado con el dinero de todos los contribuyentes.

Vivimos más años, es verdad, y si todos queremos tener la misma pensión habrá que poner más dinero y/o trabajar más años. Pero a la hora de poner más dinero, hay dos opciones: está la opción algo más redistributiva -la pública de reparto (con pensiones mínimas y máximas)- y está la opción privada de capitalización (en la que cada uno se busca las habichuelas).
Entonces, ya sabemos cuál es aquí el debate.

domingo, diciembre 26, 2010

Solidaridad vs Egoísmo

El sistema público de pensiones es tan viable como la sociedad quiera que lo sea, es decir, si la sociedad está dispuesta a asumir el coste que genera un sistema público de pensiones lo que hay que hacer es trabajar más, mejor y ser responsable fiscalmente. Pero a las empresas también hay que pedirles responsabilidad para con su sociedad, pues las empresas sirven y se nutren de ella. La responsabilidad empresarial exige crear empleo estable, apostar por un capital humano formado y preparado y pagar los impuestos y cotizaciones sociales establecidos.

Las cotizaciones sociales pueden entenderse como un salario diferido (a la jubilación) y por tanto un complemento a los salarios tan bajos que tienen los trabajadores españoles con respecto a nuestros vecinos del euro. Aumentar el periodo de cálculo de la base reguladora de la pensión de jubilación es una buena medida pues se conseguiría mayor contributividad del sistema público de pensiones y por otro lado podría salir a la luz mucho dinero negro. No olvidemos que poco más del 20% de nuestra economía es sumergida (la mayor de los países de la zona euro) y si todo eso floreciera nos iría bastante mejor como país y como ciudadanos porque tendríamos mejores servicios públicos y las pensiones estarían mejor financiadas.

Por otro lado, cuánto menores sean las pensiones públicas más necesario se hace el tercer pilar y ahí entra la iniciativa privada captando pasivo (de quien pueda ahorrar) y así financiar pensiones privadas complementarias a las públicas (para quien pueda permitírselo).

¿Pero qué ocurre si una entidad financiera no puede hacer frente a sus obligaciones por una mala dirección o errores de bulto en la gestión de sus inversiones?... se le pediría al Sector Público que acudiera al rescate de pensiones que en su día no se quisieron canalizar por el sistema público por un supuesta falta de viabilidad económico-financiera.

Seamos sinceros, el pastel a repartirse es tan goloso que la iniciativa privada esta deseando disminuir la protección social; echemos un vistazo a EEUU donde las entidades aseguradoras están por encima de las entidades de crédito, porque la falta de Estado de Bienestar hace que las entidades financieras y concretamente las aseguradoras tengan un nicho de mercado incomparable con cualquier otro país de Europa; las mismas compañías que se opusieron (como lobby poderoso que son) a las medidas de Obama para mejorar la Sanidad Pública. Pero no me mal interpreten, no estoy criticando a las compañías de seguros cuyo negocio es mucho más complejo que el bancario. Las entidades financieras, ya sean de crédito o aseguradoras, son muy necesarias para el desarrollo económico de un país, prestan dinero para financiar inversiones o consumo y aseguran riesgos cuyas consecuencias son desgarradoras para los agentes económicos.

Pero el Sector Público también es necesario porque garantiza un nivel mínimo de bienestar y suministra bienes, servicios y prestaciones a las familias que no tienen capacidad económica suficiente para acudir a la iniciativa privada. El verdadero objetivo debería ser evitar los gastos públicos supérfluos y gastar mejor, y el gasto en pensiones, educación y sanidad es un gasto necesario para la cohesión social y el desarrollo futuro del país.

Pero no es más que mi humilde opinión.

viernes, diciembre 17, 2010

Sistemas de Financiación de Pensiones

Continuando con el tema de las pensiones, ahora vamos a explicar ¿cómo pueden financiarse las prestaciones presentes y futuras?

En relación a las prestaciones asociadas al estado social , es decir, al estado socio-laboral de las personas cabe decir, aunque parezca obvio, lo siguiente: toda persona accede al mercado laboral en situación de activo pudiendo salir de el por invalidez o fallecimiento o también, si alcanza una determinada edad, por jubilación y prejubilación.

Vamos a centrarnos en las pensiones de jubilación y que debido a su coste requiere por parte de los actuarios de la seguridad social una evaluación previa y continúa mediante un plan financiero-actuarial, es decir, un sistema de financiación.

El equilibrio de un sistema de pensiones depende de la solvencia de su sistema de financiación, es decir, del éxito o fracaso de la financiación de las prestaciones presentes y futuras.

Por eso el problema radica en no definir o calcular con conocimiento el sistema financiero que va a seguirse y su mantenimiento bajo la premisa del equilibrio en todo momento para evitar la ruptura o quiebra del sistema.

Veamos brevemente los diferentes sistemas de financiación mediante los que se puede hacer frente a las obligaciones presentes y futuras:

Sistema financiero de capitalización: las aportaciones que se realizan todos los años se capitalizan (invierten) para constituir un fondo (reserva) que sea suficiente para cubrir las pensiones ya devengadas y las futuras. Para que este sistema pueda garantizar las pensiones es necesario que se establezcan unas pautas de inversión en las que las reservas o fondo constituido se invierta adecuadamente conforme a los criterios de rentabilidad y riesgo deseado y que en todo momento el sistema disponga de la tesorería suficiente para hacer frente a sus obligaciones inmediatas. La mayor ventaja de este sistema debería ser los rendimientos que se obtendrían con la acumulación de reservas y sus inversiones.

Dentro de los sistemas financieros de capitalización se distingue:

Sistema de capitalización individual: los cálculos se realizan de forma individualizada, y es necesario contar con una base de datos estadística para clasificar a los asegurados en función de unas características específicas (análisis discriminante). Es el sistema que se utiliza en los planes de pensiones privados comercializados por las entidades de crédito y las compañías de seguro.

La prima que paga cada asegurado se determina en función de su perfil de riesgo (edad y sexo principalmente) y modalidad de plan de pensiones elegido. Resumiendo en una frase coloquial el funcionamiento de este sistema diríamos que “cada palo aguante su vela”

Sistema de capitalización colectiva: los cálculos se aplican sobre colectivos (pilotos, médicos, profesores, obreros, comerciales, etc) y la prima que se paga es la misma para todos los miembros del colectivo (prima promedio), por eso en este sistema actúa de forma parcial la solidaridad intergeneracional, ya que las personas de menor edad pagarán más de lo que les correspondería con el sistema de capitalización individual. Las primas promedio que paguen los miembros del colectivo tienen que ser suficientes para hacer frente a las prestaciones en todo momento de dicho colectivo y los excesos de cada periodo se invierten para hacer frente a las prestaciones futuras.

Dentro de cada colectivo se puede establecer determinados grupos en función de variables que midan el riesgo individual (edad, sexo, etc).

Es un sistema utilizado en previsión social y planes de pensiones de empleo (planes que promueven las empresas, sindicatos, organizaciones a favor de los miembros que forman parte de su colectivo)

Sistema de reparto: con este sistema de financiación las pensiones que el Estado tiene que pagar un determinado año, son cubiertas por los activos o cotizantes de ese periodo en el que se generan las prestaciones devengadas. Como vemos su funcionamiento es muy sencillo, pues las aportaciones realizadas en el ejercicio por los trabajadores y empresas (cotizaciones a la seguridad social) van destinadas a pagar las pensiones de dicho año. Este sistema se rige por el principio de solidaridad intergeneracional y es el actual sistema de financiación de la Seguridad Social.

Este sistema impera en la mayoría de los países con Seguridad Social y como solo se plantea para un año, no se tiene en cuenta el factor de actualización financiero (tipo de interés).

El sistema de financiación de reparto es propio de seguros obligatorios, seguros estatales y su estabilidad se basa en la estructura demográfica del país, es decir, el equilibrio financiero del sistema se fundamenta en la estabilidad demográfica.

No requiere reservas, aunque en la practica los excesos de aportaciones por cuotas de un periodo van destinados a un fondo que compense las cuotas deficitarias futuras. (Fondo de Reserva de la Seguridad Social)

Hasta ahora el sistema de reparto no presenta problemas puesto que los activos (personas que aportan con su trabajo) superan a los pasivos (personas que reciben pensión porque se han ganado ese derecho) y consecuentemente se ha generado y se genera un superávit que ha ido destinado al fondo de reserva de la seguridad social.

Dicho fondo se ha invertido con los siguientes criterios de inversión: deuda Pública de la máxima calidad crediticia, emitida en euros, negociada en mercados organizados y de los siguientes países: Alemania, Francia, Países Bajos y España.

Sistemas Mixtos: aquí se encuadran varios sistemas que intentan reunir las bondades de los dos anteriores y eliminar sus inconvenientes. Los dos más importantes son:

Sistema de reparto de Capitales de Cobertura: se aplica cuando las prestaciones que se quieren cubrir tienen un carácter plurianual, por ello se tiene en cuenta el factor financiero. Las prestaciones que se devengan (presentes) y que se devengarán (futuras) a partir de un ejercicio determinado son cubiertas por las aportaciones de dicho ejercicio; por ello las primas (cuotas medias) se liquidan no solo en función de las pensiones del ejercicio en curso, sino de las pensiones futuras. La cuota media se establece para todos los activos y se calcula de tal forma que resulte suficiente para cubrir las pensiones actuales y la de todos los trabajadores en ese momento. El exceso de todas las cuotas generará un superávit que se destina a la creación de una reserva para cubrir desviaciones futuras.

Sistema de Capitalización Colectiva : ver definición anterior.

Una vez vistos los diferentes sistemas de financiación corresponde analizar las bondades e inconvenientes de los dos más importantes, capitalización y reparto, y reflexionar sobre la problemática del actual sistema de reparto y ver si hay una crisis financiera y/o demográfica.

domingo, noviembre 28, 2010

Como hay crisis, pues te recorto las pensiones

Realmente no hay relación entre salir de la crisis actual y reformar las pensiones. La crisis es un problema que tenemos ahora, y el problema de las pensiones se producirá dentro de mucho tiempo, debido a la disminución en la natalidad y al aumento de la esperanza de vida.
No niego que haya que abordar pronto el problema de las pensiones, pero no tiene nada que ver con la crisis actual. Lo que pasa es que en esta época de confusión y de problemas, se puede echar a todo la culpa de la crisis y proponer cambiarlo para nuestra conveniencia. El problema de las pensiones -que cada vez habrá más viejos que vivirán más años y menos jóvenes en proporción- requiere hacer algo, ¿pero qué?
- Opción A: Reducir las pensiones, es decir, la parte de nuestro sueldo como activos que cobraremos cuando nos jubilemos. Es decir, partir la misma tarta en trocitos más pequeños. ¿Cómo? Trabajando más años -y cobrando menos tiempo pensión- y reduciendo la cuantía de la pensión a través de cambios en el proceso de cálculo: requerir más años de cotización para cobrar el importe íntegro o calcular la base reguladora como la media de toda la vida laboral en vez de como media de los últimos 15 años. A favor de esto, la Comisión Europea (como siempre, ayudando a los más débiles...), los bancos y su fundación subvencionada FEDEA, que están deseando que las pensiones públicas sean cada vez más flacas, para que la gente -los que puedan permitírselo, claro- tenga que poner dinero en planes privados que gestionarán ellos. Se llevarán una comisión si el dinero se invierte bien, y se encogerán de hombros si sus inversiones van mal y pierdes dinero (y espérate que luego no pidan al Estado que les rescate si tienen muchas pérdidas).
- Opción B: Aumentar la financiación -sí, a través de impuestos o cotizaciones, que deberían pagar más quienes más ganan y más tienen- y mantener la importancia de las pensiones públicas. A favor de esto, economistas como Vicenç Navarro, argumentando que las pensiones no son en absoluto generosas en España y que el informe de FEDEA está bastante sesgado por su ideología y no es tan "técnico" como quieren hacer ver.
Y, por cierto, parece que la esperanza de vida -de la que tanto se habla para justificar que trabajemos hasta los 67- no ha aumentado igual para los pobres y para los ricos.

jueves, octubre 28, 2010

Las Pensiones son un asunto muy serio

Es mucho de lo que hay que hablar sobre el asunto de las pensiones de nuestros mayores y conviene recordar que es un logro social que se ha conseguido relativamente hace poco tiempo al igual que otra serie de logros sociales encuadrados dentro de lo que se denomina Estado de Bienestar (sanidad pública, educación pública, prestaciones y subsidios de desempleo y otras transferencias del Estado).

Las pensiones son lo suficientemente importantes como para que no se politicen y se obtengan réditos electorales, y es un asunto tan serio que requiere un gran consenso político y un acuerdo dinámico del nivel del “Pacto de Toledo”.

Vamos a dedicarle unos cuántos capítulos y empezaremos desde el principio, para ello vamos a refrescar las fases en las que se divide el ciclo de vida de las personas y como dicho ciclo ha evolucionado en la actualidad.

El Ciclo de Vida del Capital Humano

La vida humana se divide en cuatro fases (cuando la esperanza de vida ni siquiera superaba los 65 años eran tres fases) que detallamos a continuación y conviene recordar que todas las personas siguen este ciclo de vida salvo que se de una contingencia que rompa el ciclo normal de la vida (fallecimiento o invalidez en cualquiera de sus causas dentro de la unidad familiar).

Ciclo vital: se sitúa hasta los 20 o 25 años pues la etapa de formación intelectual es cada vez más prolongada así como la incorporación “plena” de los jóvenes al mercado de trabajo. En esta fase el país invierte en capital humano cuya financiación proviene de las personas activas en la economía en ese horizonte temporal.

Ciclo económico: desde los 25 años hasta los 60 o 65 años, y es el período en el cual se entra de pleno en la actividad económica y se hace funcionar el motor del sistema, la esencia del Estado de Bienestar, es decir, la solidaridad intergeneracional. Mediante la solidaridad entre generaciones se mantiene el actual sistema de la Seguridad Social y sobre todo se financian las pensiones mediante el sistema de reparto.

Ciclo de retiro: la mayoría la inician entre los 60 y 65 años, dependiendo de cuando se deje la actividad económica. La edad de inicio es la edad media real de jubilación, siendo en España los 63 años. Y finaliza en el momento en el que se entra en la fase de dependencia, que como consecuencia de los adelantos de la medicina y la acción protectora de la seguridad social se ha prolongado hasta los 77 años aproximadamente, durante este período los jubilados gozan de una calidad de vida nunca vista hasta ahora.

Ciclo de dependencia: no todas las personas lo sufren de la misma manera ni a la misma edad, pero a nivel global la edad en la que se produce un deterioro importante que afecta a la independencia de la persona se podría situar en edades próximas a los 77 años y el fin de este ciclo significa su fallecimiento.

Las edades de inicio y fin de cada uno de los ciclos no son exactas y dependen de cada persona y país, pero a nivel global se aproxima mucho a la estructura demográfica actual que presentan los países desarrollados. En España, la esperanza de vida supera levemente los 80 años y si diferenciamos por genero se aprecian diferencias importantes, siendo para los hombres de 77 años y casi 84 años para las mujeres.

En el próximo capítulo hablaremos de los mecanismos o sistemas de financiación, es decir, como se pueden financiar las pensiones futuras y veremos como dependiendo del sistema que la sociedad determine las medidas a adoptar difieren notablemente.